La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, cifró en al menos 122 las personas que han muerto como consecuencia del terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter que sacudió el suroeste del país este sábado.
La última cifra ofrecida por la presidenta se refiere sólo a la región de Maule, una de las más afectadas, y supera el último balance oficial ofrecido por el gobierno, que es de 122 muertos para el conjunto del país, por lo que ahora mismo se teme que el recuento superará el centenar de víctimas mortales.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha situado el epicentro a una distancia de 90 kilómetros de la ciudad de Concepción, la segunda en importancia del país, que a estas horas está prácticamente incomunicada.
El gobierno chileno declaró "zona de catástrofe" a cinco regiones, incluída Santiago, la capital del país.
Rebajan alerta por tsunami
El Centro de Avisos del Pacífico de EU rebajó la alerta de tsunami, que había lanzado poco después de producirse el terremoto, pero mantiene el grado de alerta para las costas del sur y centro de Chile, Ecuador, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Polinesia francesa y Antártida. Por precaución se evacuó la Isla de Pascua, ante la posibilidad de la llegada de una ola de gran altura.
Algo así es lo que sucedió ya en el archipiélago de Juan Fernández, donde sufrieron inundaciones algunas de las zonas bajas de la isla. Fuentes gubernamentales indicaron que las inundaciones, sin mayores consecuencias, se debieron a una gran ola que no puede definirse técnicamente como un tsunami.
Testigos presenciales describieron la situación como una "gran marea" que elevó el nivel del mar inundando zonas del litoral, según informó la televisión chilena.